martes, 26 de enero de 2010

Introduccion

Álamos, Sonora, México es única en eso, para tan pequeño pueblo, posee patrimonio cultural, natural y intangible, de clase mundial. La arquitectura colonial del centro histórico ha sido declarada Monumento Histórico Nacional, y Álamos esta en la lista tentativa para ser dominada Patrimonio de la Humanidad.

Las áreas de los alrededores tienen una biodiversidad incomparable dentro de un inusual ecosistema que emerge donde el Gran Desierto de Sonora se encuentra con la Sierra Madre Occidental y la más húmeda selva al sur. Unas 93 mil hectáreas de reserva natural federal de bosques caducifolio tropical están protegidas bajo la red de reservas de la biosfera. La región periférica está habitada por los indígenas mayo y guarijio quienes son los propietarios originales de la tierra y los guardianes de una extraordinaria riqueza informativa de las especies de plantas nativas. El conocimiento extendido hacia el interior de la población mestiza, con su propia incomparable cultural local, la cual, ha sido arraigada por cientos de años desde que el pueblo fue fundado como un centro minero y administrativo en 1685. Las minas de plata, en un tiempo, llegaron a ser las más ricas y productivas del mundo.

El patrimonio natural y cultural de la región está cada vez más erosionada por la globalización y la modernización. Una demanda global de carne de res ha estimulado a las políticas de gobierno que insta a los guarijios desmontar el bosque para sembrar zacate buffel para la engorda de ganado. La práctica destruye el bosque, el cual, fue una vez el sustento y medicina para los guarijios, los coacciona a una forma de subsistencia extraña a su cultura y valores, y los empuja dentro de una cultura de consumo efectiva.

El desarrollo, crecimiento poblacional, deforestación e una nueva ola de actividad minera amenazan la biodiversidad. Un desierto podría reemplazar lo que hoy es una selva tropical.

Cientos de edificios coloniales en el centro histórico han sido registrados como monumentos, pero están en peligro debido a la falta de conciencia pública acerca de los sistemas apropiados y materiales de la conservación de edificios. Tal vez, la más dañina practica es el sobre uso del cemento Pórtland en antiguos edificios de adobe y mampostería. Autoridades en el campo de la conservación, de todo el mundo reprueba el uso del cemento en antiguos edificios. Los extranjeros de los Estados Unidos y del Canadá normalmente compran edificios históricos y los remodelan como ellos lo desean mostrando muy poca sensibilidad a la autenticidad histórica. La pintura vinílica de uso corriente es totalmente inapropiada en un pueblo colonial y efectivamente ha eliminado la transpiración de los muros.

Álamos pudo conservar su característica propia a través de los siglos debido a su aislamiento. La electricidad, televisión y los caminos pavimentados a las ciudades cercanas no llegaron sino hasta mediados del siglo XX. Cuando yo vine a Álamos por primera vez hace ya ocho años, noté que muchas de las antiguas tradiciones habían subsistido. La narración de cuentos estaba aún muy activa.

La televisión no dominaba a las familias por las tardes o en las noches calurosas del verano la gente se sentaba en las banquetas y contaban historias sobre los fantasmas de Álamos, la fauna, las serpientes que caían sobre la gente desde los árboles, la cacería y la pesca, venados y jaguares, frutas desconocidas, tesoros que fueron enterrados durante las invasiones armadas de los indígenas que bien duraron hasta el siglo XX; los feudos familiares, curanderos de ayer y hoy, todo tipo de ocurrencias sobrenaturales, como Álamos llegó a ser un pueblo fantasma y como la gente sobrevivió, los hermanos que partían un lápiz en dos partes para que ambos fueran a la escuela, los mismos hermanos que partían una tortilla a la mitad para comer, niños cargando agua desde el pozo, la enfermedad y su correspondiente curación herbaria para todo los casos de recuperación.

Historias fueron contadas acerca de cómo las ciudades de Loa Ángeles y de San Francisco, California, fueron fundadas por expediciones salidas desde Álamos, para recordarle a la gente su orgullo patrimonial, o cuentos eran contados acerca de las madres solteras enterradas vivas en los gruesos muros de adobe por la vergüenza familiar, para recordar a la gente su propia crueldad.

La música jugaba un papel central en la familia con guitarras y canciones entonadas a cualquier hora. Cientos de antiguas canciones permanecen en la memoria de los mayores a los 50 años de edad. Muchos retienen memorias de la historia local. Me da tristeza el decir que muchas de las canciones no las escucharán las siguientes generaciones.

La televisión, los teléfonos celulares, música tecno, regeton y rapera, alcoholismo, e el abuso de drogas han remplazado al Álamos que yo conocí hace ocho años. Los valores desaparecen junto a las tradiciones.

Cambio, modernización y nuevas tecnologías erosionan la diversidad biológica, cultural e intangible por todo el mundo. Los mismos controladores dirigen a la desintegración. Si la reintegración está por ocurrir, lógicamente, podría ser impulsada por una catálisis común, también.

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