viernes, 29 de enero de 2010

¿Cómo pudo ocurrir esto?


La fotografía de la izquierda fue tomada por Michael Swigart hace ya algunos años. Yo tomé ayer la fotografía de la derecha. Muestra el avance de la “restauración”. Puedes apretar la tecla para ampliarla.

Dios mío, Me repugna mencionarlo. El arquitecto responsable de la restauración es Carlos Salomón Madrigal. Lo conozco y me da lastima, porque mucho del trabajo estuvo más allá de su control. El me dijo personalmente, que la situación esta pesando muy fuerte por encima de él.

Primero, me gustaría explicar que la conservación de la propiedad cultural es una antigua y muy orgullosa tradición aquí en México. Los institutos que forman restauradores son muy soberbios. Los profesionales trabajando en esta rama son extremadamente expertos.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) es una vieja institución con un historial venerable. Estas son las gentes quienes cuidan el tesoro cultural de México, y discutidamente, México tiene más tesoros arqueológicos y arquitectónicos que cualquier otro país en el mundo. Tengo el más alto respeto por las instituciones y la profesión. También, tengo un gran respeto por Carlos Salomón Madrigal. Él ha hecho soberbios trabajos de restauración a través de México.

Aquí se muestra como las cosas sucedieron. La parroquia fue terminada en 1804. No sabemos con exactitud si estuvo su exterior aplanado. El Arquitecto Salomón reclama haber encontrado remanentes de mortero que sugieren que si lo fue. El también sostiene que la mayoría de las iglesias construidas a principio del siglo XIX en la región estuvieron aplanadas y que la crudeza de los muros de piedra exteriores cambian de un tipo de piedra a otras, los formas de piedra a otra, y los hoyos dejados fueron para empotrar cimbras de madera muestran que la intención original era aplanar las fachadas exteriores.

El trabajo de investigación del arquitecto Salomón fue considerablemente concienzudo. La propuesta de la restauración viene en forma de tres tomos, los cuales documentan cada simple detalle de la iglesia y ofrecen un plan para la restauración de cada detalle. La propuesta promueve el recubrimiento de los exteriores, por las razones antes mencionadas.

Esto conlleva a interesantes preguntas acerca de las variadas técnicas de la restauración, conservación e intervención, etc. Cada una de las palabras tiene su propio significado en la jerga del intercambio.

¿Deberá la parroquia ser conservada tal y como se mira ahora; como se vio, o
se intentó terminarla hace 200 años? Un caso podría hacerse de cada opción.

Y esto en verdad me atrapa. ¿Deberá la iglesia ser aplanada porque el constructor original intentó hacerlo, a pesar de que mucha gente sostiene que nunca sucedió? Si los constructores de las Pirámides de Giza dibujaron los planos para colocar largas esferas de piedra en la cúspide, pero nunca las colocaron, ¿Deberíamos de hacerlo ahora? ¡No lo sé! Pero lo que si sé que la restauración es una ciencia inexacta que depende de hacerse muchas opiniones juiciosas.

El plan del arquitecto Salomón fue publicado en la revista Estilos, anterior al comienzo del proyecto. El artículo publicado en Estilos también reveló una intención de pintar el aplanado exterior con pintura vinílica.

Lo siento mucho, Carlos; no puedo estar de acuerdo consigo. He visto tanta arquitectura colonial aquí profanada con una mano de pintura vinilica, que la sola idea literalmente me enferma. Las pinturas vinilica y latex nada tienen en común con los pigmentos y pintura usados originalmente. La pintura original fue más durable y mucho más hermosas que estas.

Platiqué personalmente con Carlos acerca de todo esto. Otra vez, parecía triste; y agobiado. Él me dijo: --Sabes, Daan, hay árboles creciendo en los hoyos del muro de la parroquia--: Sí, los hay, pero no hay ninguna razón por la cual ellos no puedan arrancarlos desde las raíces y resanar los hoyos para igualar el modo en que la parroquia se ve actualmente; --Hay grietas, Daan, y problemas de humedad--: Si las hay, pero las grietas pueden parcharse para igualarlas: Hay problemas estructurales, también, pero las reparaciones puede ser hechas para armonizar con el resto. Creo, no soy ingeniero.

Pero, aquí está la verdadera riña, y la razón porque la situación está fuera de control de arquitecto Salomón y también del control de Álamos: la filosofía de la restauración nació en el mundo de la academia, éste, resuelve por medio de las tendencias y las modas. La moda actual es aplanar sobre viejos muros de piedra como en esta parroquia.

No me son muy claros los detalles constructivos, pero hay rumores en las noticias acerca de una sacudida al INAH, un cambio en las vigilancias. Afuera con las viejas ideas, adentro con las nuevas. Afuera con la gente vieja, también y con el viejo saber y la vetusta tradición de excelencia, supongo; es una impresión. No estoy seguro.

Cuando estuve trabajando en la restauración del interior de la parroquia observé que cada una de las simples decisiones necesitaban ser documentadas y justificadas para aplicar las normas estatales y federales del INAH y de la Comisión Federal. Los restauradores saben cual hechizo de la moda en boga los reguladores están tomando. Si los restauradores desaprueban la moda, ellos tratan de comprometerse u obtener la aprobación del proyecto y hacer lo escasamente suficiente para sosegar a los reguladores.

Así que cuando le mencioné a Carlos que no me gustaba la restauración exterior, me exhortó a tener cuidado. Si la gente de la Ciudad de México tienen noticias de esto, me dijo, ellos harán todo se asegurarán que aplanemos sobre todos los muros de piedra.

Y así es como se hacen los trabajos aquí. Muchos de los problemas son sistemáticos, estructurales y prácticamente imposible de cambiar.

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