jueves, 28 de enero de 2010

Reversibilidad


Aquí esta una fotografía que tomé el día de ayer de la fachada de la parroquia. La fachada original está a la izquierda y puedes ver la reciente intervención a la derecha.

Como restaurador amateur de las Bellas Artes por décadas he sabido por largo tiempo que la reversibilidad es la regla número uno en la destreza del restaurador. Es una cuestión de ética. Si voy a hacer cambios a una pieza de arte antiguo, debo usar los procesos y los materiales que son reversibles , así que después, mi intervención puede ser deshecha.

De ese modo, no importa cual es el nivel de conocimiento y aptitudes que el restaurador tenga, la gente en el futuro siempre podrá regresar al original. Si la tecnología de la conservación y los materiales avanzan, los restauradores en el futuro podrán empezar desde el principio.

Desde marzo a finales de julio de este año trabajé como restaurador en el interior de la parroquia, como empleado de la compañía Restauraciones Straulino, un muy profesional equipo, que han hecho importantes trabajos a través de México. Los restauradores encargados del proyecto hicieron un muy buen trabajo de investigación sobre la historia de cada uno de los aspectos del altar, encontrando los terminados originales cuando fue posible, documentando absolutamente todo, y explicando las justificaciones de cada una de las decisiones. La “reversibilidad” fue como una mantra, ellos lo mencionaban una y otra vez. Por todas partes del mundo, reversibilidad es el primer imperativo de su profesión.

Las razones para sus decisiones hechas en la intervención exterior son extremadamente complicadas y tomará muchos otros artículos en este blog para explicar toda la situación. Por ahora me gustaría humildemente preguntar a los responsables: ¡Cómo es posible que ESTO es reversible?

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